6 Claves para entender el estrés

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6 claves entender estres

Nuestro cuerpo nos da señales cuadno algo no anda bien, ¿las escuchamos? ¿Podemos usar este síntoma para transformar positivamente nuestras vidas?

Mucho se habla del estrés, ¿qué es específicamente? Derivado latín stringere («apretar») a través de su derivado en inglés stress («fatiga de material») es una reacción fisiológica del organismo en la que entran en juego diversos mecanismos de defensa (fisiológicos y psicológicos).

¿Para qué? En pos de afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada y que se sostiene en el tiempo. En este artículo respondemos algunas cuestiones:

1.- ¿Por qué respondemos con estrés?

Lo provoca la vivencia o percepción de alguna amenaza o riesgo. Esa amenaza puede ser real o imaginaria: el organismo no la diferencia, es decir, siempre lo vive como real, por eso se defiende.

2.- ¿Cómo lo sentimos?

Como fatiga, depresión, ansiedad, irritabilidad constante, miedo, confusión, fluctuaciones del estado de ánimo, etcétera. Pensamientos de temor al fracaso, excesiva autocrítica, olvidos, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, pensamientos repetitivos, también son el resultado de este factor.

También lo podemos sentir como diarrea o estreñimiento, mala memoria, dolores corporales, de cabeza, tensiones y “achaques” frecuentes, falta de energía o concentración, disfunciones sexuales (entre ellas la más importantes es la carencia de deseo).

3.- ¿De dónde viene?

Cualquier organismo vivo se defiende (sea vegetal, animal, humano), porque se siente “apretado” ante esa amenaza o riesgo. Los seres vivos, sean vegetales, animales y obviamente el ser humano, para sobrevivir poseen dos “mecanismos”, uno de ellos es la homeostasis (restablecer el equilibrio que les permite vivir) y otro la homeodinamia (generar desequilibrios que le permitan desplegar sus potenciales).

Ante una amenaza se ponen ambos en acción, primero superarla equilibrándose y luego desequilibrarse positivamente en la búsqueda de caminos nuevos. Dicho de otra manera, primero se defienden con los recursos que poseen y, si logran sortear el obstáculo, buscan seguir adelante hacia una vida mejor.

En el caso de los vegetales y animales, un contexto ecológico y un clima adecuados es lo que les permite sobrellevar las dificultades y superar la amenaza que se cierne sobre ellos. En el caso de los mamíferos el tema emocional es lo que más debe cuidarse.

4.- ¿Cuándo es que una simple amenaza del entorno se vuelve estrés?

Como lo que alerta nuestras defensas (ya sea imaginario o real) persiste y el organismo no alcanza a resolverlo, se instala y hace síntomas. Nuestra diferencia sustancial como humanos es que significamos las emociones y las hacemos sentimientos, y es con estos últimos es que debemos tratar.

5.- Cuándo el estrés se nos vuelve en contra, ¿cómo lo revertimos?

El estrés le produce a una persona los trastornos mencionados y mucho sufrimiento. Pero si los tiene en cuenta como herramientas para evolucionar y decide tratarse, necesita de un profesional que le ayude a ver qué hacer con los sentimientos de amenaza que percibe, y cómo puede aprovecharlos de una manera distinta.

Debe considerarlos como un llamado de atención, yendo hacia lo positivo para sentirse mejor. Haciendo una comparación con la ansiedad, ésta puede ser un sentimiento que nos paralice o que nos movilice hacia acciones que nos permitan mejorar nuestra vida.

Todo organismo vivo es sabio y cuando “duele” es porque está pidiendo que lo tomemos en cuenta. Podemos y debemos pensarlo como una señal de cambio y transformar el modo en el que estamos viviendo.
Desde la consejería se parte de generar un “clima libre de amenazas”, en ese sentido la escucha empática, la incondicionalidad y la autenticidad son el punto de partida, luego la utilización de recursos metodológicos centrados en la persona.

6.- ¿Es importante movernos hacia un lugar de la vida que nos nos genere una sensación de amenaza permanente, entonces?

Hay una idea de un filósofo llamado Jean Paul Sartre, que es muy válida parafrasear y que es útil aquí: «no soy responsable por lo que hicieron o hacen de mí, debo hacerme responsable por lo que hago yo con lo que hicieron o hacen de mí».

Si nos hemos estresado negativamente y estamos sufriendo, no echemos la culpa a las circunstancias (por más desfavorables que realmente sean) o a nuestra forma de ser, producto de lo que hicieron de nosotros, no neguemos ninguna de ambas cuestiones, pero reflexionemos hacia adelante haciéndonos cargo de los cambios que somos capaces de hacer.

Por Andrés Bodas. Psicoterapéuta

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