Claves para cambiar tu empresa

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claves para cambiar tu empresa

Como emprendedor, muchas veces necesitarás hacer cambios en tu negocio. Entrarás a nuevos mercados, lanzarás líneas de productos o modificarás tu estrategia de servicio al cliente. No queremos desanimarte, pero la realidad es que más de la mitad de las iniciativas fracasan.

El cambio es una necesidad de supervivencia para todo tipo de compañías, al tener que adaptarse a las exigencias del cliente, la creciente competencia, y a la diversificación de gustos y gastos de los clientes. Como decía Shakespeare, «el tiempo y la marea ni se paran ni esperan», y nuestros competidores menos. Aquí le brindamos algunos aspectos en las que pueden hallarse sus claves del cambio.

Refresque su visión

Para que el cambio sea eficaz se necesita una visión acertada a largo plazo y una estrategia definida. Cambiar por cambiar no tiene ningún sentido, el cambio exige una visión de adónde ir, que permita vincular cada iniciativa con objetivos concretos.

Decía Séneca que «ningún viento es favorable para el que no sabe a dónde va». Es imprescindible desarrollar una visión de negocio en la que concretemos dónde queremos que esté nuestra compañía a medio plazo y cómo vamos a lograrlo, definiendo unos objetivos claros.

Modelo de negocio

Cuestionarnos el modelo de negocio es cuestionarnos cómo competimos, cómo conseguimos ventajas competitivas y se las hacemos llegar al cliente y sobre qué elementos diferenciadores, difíciles de imitar y apreciados por el cliente se deben basar.

Para crear un negocio robusto, rentable y sostenible necesitamos cuatro ingredientes: diferencia, pasión, drivers y ventajas. Esto es equivalente a responder a las siguientes preguntas: ¿en qué puedo ser el mejor y diferente?, ¿disponemos de un equipo apasionado?, ¿qué palancas harán mi negocio rentable y sostenible? y ¿qué ventajas puedo aportar a mis potenciales clientes?

Poca implementación

La estrategia no sólo la debemos entender como un modo de pensar sino como una forma de hacer. Esto será posible si en toda la organización existe una cultura que oriente los esfuerzos diarios, transformando las diferentes iniciativas en acciones infalibles. Diseñe un plan de acción a corto, medio y largo plazo, defina responsables, establezca hitos intermedios y oriéntese a resultados. Desarrolle una cultura de disciplina. Sea sicario de guante blanco y fanático del cumplimiento.

No se demore en actuar

Los aciertos pasados, en entornos diferentes como los actuales no garantizan éxitos futuros. No descubro nada nuevo si afirmo que el nuevo entorno se caracteriza por más variables, más interacción entre las mismas, y por tanto, por más consecuencias impredecibles que genera aún más incertidumbre. En muchas organizaciones se pasa demasiado tiempo hablando de lo que tenía que haber ocurrido, lamentándose de la mala suerte, y sin tomar decisiones.

Nuestra recomendación es que se centre en lo que desee que ocurra, no confíe en la buena suerte. No se quede de brazos cruzados. Si no lo hace nadie lo hará por usted y otros ya lo pueden estar haciendo (los competidores no duermen). La mayor ventaja competitiva es la capacidad de aprender más rápido que la competencia.

Fije las prioridades

Con frecuencia vemos a equipos directivos centrados exclusivamente en cuestiones operativas que empantanados en el día a día están llevando al barco a fondeaderos que hace muchos años dejaron de ser apetitosos. Si quiere que su compañía siga sobreviviendo, debe ser consciente de lo que realmente es estratégico, darse cuenta en qué decisiones se juega el futuro de su compañía. No confundir lo estratégico (lo importante) con lo operativo es el primer requisito.

Claro que si no resuelve adecuadamente los problemas operativos puede tener consecuencias irreversibles para su organización. Pero la gestión operativa, en donde prevalece lo urgente, no pueden ser las orejeras que nos impidan ver problemas latentes y estructurales. Fomente la gestión estratégica, gestione con visión global. Tome decisiones pensando en la sostenibilidad de su negocio, con perspectiva.

Cuente con los mejores

La mejor estrategia no llegará a buen puerto si el equipo no tiene el talento adecuado. Algunas de las cualidades de nuestro equipo que podemos citar son la capacidad, compromiso, visión global y constancia. El equipo tiene que tener muy claro que la batalla durará más de lo esperado y que muchas veces será una labor de años.

Lo primero que debe hacer un buen líder es subir al autobús a la gente adecuada, hacer bajar a las inadecuadas (podar el árbol) y colocar a la gente en los asientos correctos, para posteriormente averiguar hacia dónde dirigirse.

Conclusión

El cambio no es sencillo y los frenos son numerosos: oirá voces que le persuadirán, «tranquilo, se trata del arrebato de todos los años, en unos días se le pasará, no es para tanto», «para qué se va a complicar la vida, esto supondrá emplear recursos (y la caja no está para muchos sustos), además ya estamos empezando a ver brotes verdes, y ya hemos hecho suficiente durante estos últimos años».

Por José María Vicedo. Autor, formado y empresario

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