Etiquetas engañosas: Así te miente la industria de alimentos

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Lo que te vamos a decir quizás no sea nada nuevo para ti pero, por si acaso, lo vamos a reafirmar: Las multinacionales y su marketing nos engañan un día tras otro. A veces crees que leyendo una etiqueta sabes exactamente qué es lo que compras, pero no es así…

El lenguaje y las palabras siempre son interpretables según los intereses y connotaciones que quiera aportar aquel que la dice o escribe. Las etiquetas de los productos envasados no escapan a esto, muchas veces respaldados por leyes que hay que conocer bien para saber dónde está la artimaña que permite afirmar ciertas ideas.

Veamos unos cuantos, de los ejemplos más difundidos en la industria alimentaria.

100% Natural

Lo único que indica esta etiqueta es que no lleva aditivos químicos u otras sustancias creadas artificialmente en un laboratorio. Pero perfectamente puede haber sido inyectado con minerales (sodio en carnes) o contener edulcorantes. CONSEJO: Lee bien la etiqueta y asegúrate de que realmente es un producto natural.

Sin azúcares añadidos

Si crees que estos productos no llevan azúcar, estás equivocado ya que mantienen los azúcares que están presentes en los alimentos. Fructosa en caso de fruta, lactosa si son lácteos o derivados lácteos. Además pueden añadirles otros hidratos de carbono, como puede ser la maltodextrina, almidones o azúcares más complejos, no indica bajo en calorías ni bajo en hidratos de carbono, pero ¿a que te despistan? No han añadido azúcar, cierto, pero sí fécula de patata, arroz, maíz, etc. que se transforman en glucosa en nuestro organismo.

Sin azúcar

Significa realmente que contienen menos de 0,5 gramos de azúcar por porción, pero contienen calorías e hidratos de carbono de otras fuentes como alcoholes de azúcar (manitol, xilitol, sorbitol), bajos en calorías (unos 2 kcal por gramo, frente a las 4 kcal/g del azúcar) y todos ellos pueden causar gases, hinchazón abdominal y diarrea si te excedes.

Sin grasa o light

Cuando un producto es sin grasa, bajo en grasa o reducido en grasa, normalmente no son saludables. A los alimentos que se les extrae la grasa se les queda un sabor a cartón poco agradable, casi nadie los come con gusto. Por esta razón, están cargados de azúcar, edulcorantes artificiales u otros químicos no naturales.

Ahora sabemos que la grasa es inofensiva y el azúcar es uno de los peligros más importante para nuestra salud. Por tanto, esto significa que los alimentos «bajos en grasa» suelen ser mucho peores que sus homólogos «normales». CONSEJO: Si un producto dice «bajo en grasa» desconfía, ya que seguramente será peor.

Sin grasas trans o sin grasas hidrogenadas

«Sin grasas trans», «libre de grasas trans», «sin grasas hidrogenadas», «sin grasas vegetales parcialmente hidrogenadas»… Si tras leer una de estas frases imaginas que el producto contiene 0 grasas transaturadas o hidrogenadas, deberías saber que puede contener hasta 0,5 gramos POR PORCIÓN, y esto dependiendo de lo que ellos entiendan por porción, ya que puedes estar tomando mucha cantidad de grasas trans. Revisa los ingredientes porque si aparece la palabra «hidrogenado» en cualquier parte de la etiqueta, entonces contiene grasas trans. CONSEJO: Evita todo lo que contenga la palabra «hidrogenado».

Ayuda a tus defensas

Esto no es mas que un truco de marketing. Porque las cantidades de estos nutrientes son insignificantes y no consiguen compensar los efectos perjudiciales del resto de ingredientes. Para poder poner ese gancho en el envase, solo es necesario que contenga algunas vitaminas. No pueden (ni deben) hacer afirmaciones médicas, así que usan palabras como «puede» o «ayuda» para dotar a sus productos de un aura de salud.

Algunos ejemplos de ingredientes agregados a menudo en pequeñas cantidades y de manera destacada en los productos son los Omega 3, los antioxidantes y los granos enteros. CONSEJO: Si un producto dice que puede ayudar a nuestra salud de alguna forma, desconfía: Debes buscar la cantidad del ingrediente que puede ser beneficioso, si es ínfima, ya sabes.

Contiene omega 3

Los ácidos grasos omega 3 se dividen en tres tipos: eicosapentaenoico (EPA), docosahexaenoico (DHA) y ácido alfa-linolénico (ALA), este último que aparece en semillas de lino y nueces no tiene los mismos efectos beneficiosos del EPA y DHA, si bien se relaciona el ALA con otros efectos beneficiosos también. Además, pueden tener una cantidad tan ínfima que jamás podrá tener algún efecto sobre la salud. CONSEJO: Busca el Omega 3 en fuentes que naturalmente lo tengan, como pescados azules, semillas de chía, nueces, huevos ecológicos.

Sin gluten

Esta es la moda hoy en día. Un reciente informe dice que casi 1/3 de los estadounidenses están siguiendo una dieta sin gluten o tratando de restringir el gluten. Sin embargo, los productos etiquetados como sin gluten no siempre son saludables. Estos alimentos generalmente están hechos de almidones muy refinados con alto índice glucémico como el almidón de maíz, el almidón de patata, el almidón de tapioca, etc.

Comer sin gluten debe basarse en alimentos que verdaderamente no contengan gluten. No en productos alimenticios que se les ha extraído el gluten. CONSEJO: Los productos «sin gluten» suelen estar cargados de ingredientes poco saludables. Evítalos.

Contiene poco azúcar

Los fabricantes de alimentos ponen diferentes tipos de azúcar en sus productos. Un alimento puede contener «azúcar», «jarabe de maíz alto en fructosa», «jarabe de glucosa»… pero todos estos nombres diferentes son ¡azúcar!

De esta manera, pueden conseguir poner en primer lugar de la lista de ingredientes otro ingrediente que suene más saludable. Es una forma inteligente de enmascarar la verdadera cantidad de azúcar refinada en los alimentos procesados. CONSEJO: Verifica si un producto contiene más de un tipo de azúcar, si es así será un producto azucarado en exceso.

Incluye granos enteros

Los alimentos procesados, ​​como los cereales, a menudo afirman que incluyen granos enteros (que son muy saludables). El problema está en que estos granos enteros no forman parte de este alimento de una forma íntegra ya que solo se han pulverizado en harina muy fina.

Además, aunque un producto contenga pequeñas cantidades de granos enteros, lo más probable es que también presenten una gran cantidad de otros ingredientes muy perjudiciales como el azúcar o el jarabe de maíz alto en fructosa. CONSEJO: La mayoría de los granos enteros de hoy en día no son «tan enteros» ya que han sido pulverizados en harina muy fina y producirán un pico de azúcar en la sangre tan rápido como los cereales refinados.

Calorías por porción

Las calorías reales y el contenido de azúcar de los productos se ocultan a menudo modificando el verdadero tamaño de una porción. Por ejemplo, una barrita de chocolate o un vaso de Coca Cola son dos porciones.

Por ejemplo, la etiqueta de la botella de medio litro de Coca Cola dice que tiene 100 calorías y 27 gramos de azúcar por porción, pero la botella entera contiene 3 porciones. Por lo que el total es de 300 calorías y 71 gramos de azúcar. CONSEJO: Verifica el número de porciones en la etiqueta. Multiplica el total de azúcar y calorías por el número de porciones para saber la cantidad total en el producto.

Con sabor a frutas

Muchos alimentos procesados ​​tienen un sabor que parece natural. El sabor dulce se consigue a partir de azúcar y saborizantes provenientes de productos químicos altamente refinados que estimulan los mismos receptores del sabor en la boca que las naranjas. CONSEJO: El que un producto tenga el sabor de algunos alimentos naturales, no significa que estos estén presentes en el producto.

Sin ingredientes nocivos

Los fabricantes de alimentos esconden estos ingredientes problemáticos, refiriéndose a ellos con nombres técnicos que la gente no conoce. Por ejemplo, en Europa, el MSG (glutamato monosódico) puede ser llamado E-621 y el carragenano puede ser llamado E-407. CONSEJO: Los fabricantes esconden el nombre de algunos ingredientes polémicos llamándolos de otra forma.

Low-Carb Fast-Food (Comida rápida baja en carbohidratos)

Las dietas bajas en hidratos de carbono son muy populares desde hace décadas. El problema es el mismo que con los alimentos «bajos en grasa», no son nada saludables. Hay pan bajo en hidratos de carbono y otros productos de repuesto que contienen muchos más carbohidratos que lo que declara la etiqueta. CONSEJO: Los productos «bajos en carbohidratos» son altamente procesados ​​y elaborados con ingredientes muy poco saludables.

Bebidas light o con cero calorías

Los fabricantes las ofrecen como alternativas saludables para las personas que quieren perder peso. Sin embargo, estas bebidas son endulzadas con edulcorantes artificiales en lugar de azúcar. Estos edulcorantes pueden afectar el subconsciente de las personas y aumentar la ingesta de alimentos haciendo que consuman más. CONSEJO: Procura no beber refrescos.

¿Y entonces?

Por supuesto, lo mejor es evitar los alimentos procesados ​​por completo y comer alimentos de verdad en su lugar, de esa manera no tendrás que preocuparte de las etiquetas ni de sus ingredientes. Pero ten en cuenta que muchos alimentos que en principio pensamos que no tienen ningún añadido, en realidad sí que los pueden tener, como algunas carnes, el pollo, la leche.

La comida de verdad no necesita lista de ingredientes. La comida de verdad es en sí misma un ingrediente.

Fuente: realfitness.es