Fármacos que no debes tomar si están vencidos

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Ocurre en muchos hogares. Con el paso del tiempo vamos acumulando fármacos y medicamentos, y el día que volvemos a sentirnos mal, tenemos la tentación de acudir al botiquín y recuperar la “aspirina” o el antibiótico cuyo paquete nos indica que ya ha vencido. ¿Qué dice la ciencia acerca de los fármacos caducados?

El primer problema que nos encontramos, a diferencia de un alimento caducado, es que a simple vista el fármaco se ve igual que el primer día (en la mayoría de los casos). Sin embargo, y aunque la mayoría no son peligrosos después de vencidos, hay algunos con los que debemos tener cuidado.

Al igual que con los alimentos envasados, los fabricantes de medicamentos deben proporcionar una fecha de vencimiento. Para ello, se estiman después de ver cómo las muestras de un fármaco se degradan en cortos períodos de tiempo, o al acelerar la descomposición de los ingredientes activos del mismo.

Al igual que las fechas en la comida, las de los medicamentos no son un indicador exacto sobre cuándo podría ser perjudicial para la salud. En su lugar, son una garantía de que funcionará y hará el efecto deseado según lo previsto, siempre y cuando esté en el embalaje original y sellado.

Sin embargo, después de la fecha no puedes estar totalmente seguro de que el medicamento funcionará de la misma forma. En el año 2006, un estudio publicado en Journal of Clinical Pharmacology donde se revisó la efectividad de los medicamentos se encontró que el 88% de los fármacos seguían funcionando perfectamente al menos un año después de que sus fechas vencieran, teniendo una media de vida útil cinco años superior a la caducidad indicada.

El tiempo de los medicamentos varía por factores externos que pueden causar que los compuestos se descompongan más rápidamente, como por ejemplo por el calor, la humedad y la luz solar. Por ejemplo, si has estado guardando una aspirina durante mucho tiempo en el baño, es probable que tu ducha haya hecho efecto en el medicamento. Y para muchos también existe el riesgo de crecimiento bacteriano, especialmente cuando se trata de fármacos líquidos.

Tan pronto como lo abres, el contenido ya no es estéril y se vuelve rápidamente susceptible a la contaminación del medio ambiente. Por tanto, si te pasas de la fecha de vencimiento, existe la posibilidad de que estés bebiendo algo, como mínimo, desagradable.

En cualquier caso, tomar medicamentos vencidos es como hacer girar una ruleta de peligros potenciales. En el mejor de los casos (y en la mayoría de ellos), el fármaco no funcionará igual. Y en el peor, te enfermarás.

Esto último es especialmente cierto con respecto a los medicamentos para afecciones médicas graves o potencialmente mortales. Especialmente porque algunos de ellos pierden su efectividad muy rápido.

Por ejemplo, el medicamento para el corazón, la nitroglicerina, se vuelve inestable a altas temperaturas y se sabe que pierde su potencia rápidamente. Estos fármacos también podrían dañarte seriamente. De hecho, algunos medicamentos recetados tienen una ventana terapéutica muy pequeña, lo que significa que la dosis exacta es realmente importante en estos casos.

Por todo ello, junto a la nitroglicerina hay otra serie de fármacos con los que nunca debemos “jugar” a probar sin receta o una vez pasados de fecha. Según los especialistas estos serían: Anticonvulsivos y antiepilépticos, Nitroglicerina, Warfarina, Procainamida, Teofilina, Digoxina, Preparaciones tiroideas, Paraldehído, Anticonceptivos orales, Epinefrina, Insulina y Colirios.

Cómo conservar los medicamentos

  • Guárdalos en un lugar fresco y seco, con temperatura constante, sin oscilaciones térmicas. Debemos huir de focos de calor, y de corrientes de aire.
  • No es conveniente situarlos próximos a televisores u otros electrodomésticos, para evitar los campos electromagnéticos.
  • Mantenlos en su envase original, en vez de sacarlos para meterlos en botecitos. Si están envasados al vacío en un blíster, es para que se conserven bien.
  • Si se usa un pastillero, que sea para pocos días. Una cosa es hacer el pastillero del día y otra el pastillero del año.
  • Los medicamentos que se alteran por el calor llevan marcado en el envase el símbolo Q y en su prospecto se indica si se deben conservar en la nevera.
  • Guarda en la nevera algunos antibióticos y colirios, así como las vacunas e insulinas.

Fuente: gizmodo.com