La Antártida en peligro: ¿Por qué se está derritiendo?

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La Antártida contiene entre el 60% y el 90% del agua dulce del planeta. Si todo ese hielo se fundiese de golpe, el nivel del mar aumentaría más de 60 metros. Es cierto que ese proceso no ocurrirá de la noche a la mañana, pero la comunidad científica descubrió que ya se está produciendo y que lo hace a un ritmo mayor. En La Buena Vida te contamos las causas.

Hace varios años, Alley, glacióloga del College of Wooster, empezó a estudiar los denominados “ríos boca abajo” mediante imágenes por satélite. Examinando las depresiones en la superficie del hielo, pudo determinar que algunos eran enormes: de casi cinco kilómetros de ancho, decenas de kilómetros de largo y decenas de metros de profundidad.

También advirtió que los ríos se formaban con frecuencia bajo lo que los glaciólogos denominan “márgenes de corte”, puntos débiles en los bordes de las plataformas de hielo.

Según las últimas mediciones, la velocidad a la que la Antártida pierde hielo se ha triplicado desde 2007 a 2017, un fenómeno que, según los científicos, podría provocar un aumento del nivel del mar de 15 centímetros en 2100.

Según los expertos, en todo el siglo XX, el aumento del nivel del mar a escala mundial fue de 15 centímetros. Ahora el ritmo es de 3,6 mm anuales y no deja de aumentar debido a las crecientes aportaciones de agua del hielo de Groenlandia y la Antártida, y también del deshielo de los glaciares y la expansión térmica.

Los investigadores descubrieron que los ríos se forman bajo el hielo torrentoso, incluidas las plataformas de hielo que protegen partes amenazadas de la Antártida Occidental, como la isla Pine y los glaciares Thwaites. En nuestro clima moderno, el calentamiento del agua de la plataforma del hielo ya puede estar causando la profundización del canal basal en las capas de hielo, lo que podría afectar fuertemente el refuerzo y puede llevar a una mayor pérdida de la masa de hielo.

En investigaciones anteriores en la plataforma de hielo de Getz, Alley descubrió que los ríos pueden profundizar rápidamente y excavar hasta nueve metros de hielo en la base de la plataforma en un solo año. Si el cambio climático calienta aún más el agua de estos ríos, este proceso de erosión podría sufrir una aceleración drástica.

“Podría importar muy poco o importar mucho”, afirmó Alley. “Pero sabemos que esto incrementa las probabilidades de perder las plataformas de hielo. Estos canales debilitan los puntos que ya son débiles”.

Lagos superficiales

A esta reciente investigación se suma otro estudio, que da cuenta de los efectos que también pueden tener los lagos superficiales. De qué se trata: durante gran parte del año, el hielo que recubre las regiones polares de la Tierra está congelado. Pero en los días de verano templados, la superficie del hielo empieza a derretirse, se drena en depresiones y forma lagos de color azul topacio.

Aunque son hermosos, apunta la publicación, son peligrosos para el hielo. Su color oscuro absorbe más energía solar, provocando más calentamiento. Los científicos han estudiado de forma intensiva estos lagos de agua del deshielo en partes de Groenlandia y la península antártica donde el calentamiento es rápido.

Ahora, un equipo de investigadores ha llevado a cabo el primer estudio sistemático de los lagos de agua del deshielo en la Antártida Oriental, la parte más fría del continente y que alberga el hielo más estable.

En los datos por satélite los investigadores identificaron 65.000 lagos y estanques repartidos a lo largo del litoral de la Antártida Oriental. “Vimos lagos en casi todas las partes que analizamos a lo largo del margen”, afirma Chris Stokes, autor principal del estudio y glaciólogo de la Universidad de Durham, en Reino Unido.

Sin embargo, algo más perturbador que la cantidad de lagos era la acumulación de muchos de ellos en regiones de las plataformas de hielo que podían ser vulnerables al colapso. “Estamos mucho más cerca de ese tipo de densidad [que puede provocar fractura hidráulica] de lo que pensábamos”, afirma Stokes. Aunque algunos investigadores consideran que se midió una temporada anómala y que es necesario tener más registros para sacar conclusiones.

Pero, las noticias en los polos del planeta no son alentadoras. Ya hace años, Hernán Sala, el investigador y experto argentino en la región sostuvo: “En algunos años vamos a tener que redibujar los mapas de la Antártida”.

Informe especial del panel de cambio climático

Tal como se conoció hace poco, en el último reporte especial del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), la criósfera y los océanos juegan un papel fundamental en la captación y redistribución del dióxido de carbono de origen natural y antropogénico.

Pero, además, permiten el desarrollo de la vida en otros múltiples sentidos: suministran agua y alimentos, posibilitan la generación de energía renovable, son fuente de salud, proveen espacios de recreación, y representan recursos valiosos para el turismo, el comercio y el transporte.

Como está La situación actual, se prevé que para el año 2100 podría registrarse una subida del mar entre 30 y 60 centímetros, aunque se limite el calentamiento global muy por debajo de 2 ºC.

En las últimas décadas, el aumento de la temperatura media global ha producido la reducción de los glaciares y de las capas de nieve, así como del hielo marino del Ártico en extensión y espesor. En un intento de relacionar factores y trazar alternativas de adaptación, el informe ha contemplado el conocimiento de las comunidades de las regiones de criosfera: alrededor de 1500 millones de personas que habitan en regiones de alta montaña y en las costas, y cuatro millones que viven permanentemente en el Ártico.

En todo el siglo XX, el aumento del nivel del mar a escala mundial fue de 15 cm. Ahora el ritmo es de 3,6 mm anuales y no deja de aumentar debido a las crecientes aportaciones de agua del hielo de Groenlandia y la Antártida, y también del deshielo de los glaciares y la expansión térmica.

La situación actual prevé que para el 2100 podría registrarse una subida del mar entre 30 y 60 centímetros, aunque se limite el calentamiento global muy por debajo de 2 ºC. Pero si no se limitan las emisiones, las predicciones son mucho peores, ya que la elevación podría ser de 60 a 110 centímetros.

Con cada grado de calentamiento adicional, aquellos fenómenos que en el pasado se producían una vez cada 100 años tendrán periodicidad anual a mediados de siglo en muchas regiones, agravando los riesgos para muchas islas pequeñas y ciudades costeras.

Por Sarah Romero. Periodista de ciencia y tecnología