La cerveza: Una bebida muy antigua

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Es una de las bebidas más populares y también de las más antiguas del mundo. Ya se conocía hace 13.000 años y empezó a fabricarse a escala industrial con el surgimiento de las civilizaciones del antiguo Egipto y Mesopotamia.

La tierra de los faraones fue la primera, junto con Mesopotamia, en producir cerveza a gran escala. Esta bebida era la más popular del antiguo Egipto, consumida por personas de cualquier edad y clase social en una amplia gama de variedades y con diversas funciones, desde la alimentación a la medicina o los ritos religiosos.

Una bebida con mucha historia

A juzgar por las pruebas arqueológicas, la cerveza ya era conocida hace 13.000 años, pero fue con el surgimiento de las sociedades complejas cuando se empezó a producir a gran escala; su abundante fabricación se debía a que los productos con los que se hacía eran los mismos que el pan, el alimento básico para la mayoría de la población: cereales, frutos secos y hierbas aromáticas. Según la región estos variaban; por ejemplo, en Egipto se usaba espelta en lugar de cebada y se endulzaba con dátiles, higos y miel.

Durante siglos, la cerveza fue la bebida más sana que existía. Los egipcios la utilizaban incluso con propósitos medicinales.

La razón de su popularidad era que, durante siglos, la cerveza fue la bebida más sana que existía. Debido a que el agua provenía en buena medida de los ríos y pozos, era susceptible de provocar enfermedades; por el contrario la cerveza, por su contenido en alcohol, era mucho más segura, tanto que la bebían ya desde niños. Los egipcios la usaban incluso con propósitos curativos: mezclándola con hierbas medicinales, de las que el alcohol extraía los principios activos, como analgésico natural e incluso como desinfectante para las heridas, para lo que se usaba también el vino.

Al ser un producto tan importante, su producción estaba en manos del estado, que la empleaba como moneda de pago para todos los trabajadores: soldados, constructores, escribas y un largo etcétera. Los nobles y sacerdotes, propietarios de grandes terrenos de cultivo, tenían su propia producción de cerveza, para consumo propio o para el comercio: esto les permitió adquirir un poder económico que en ocasiones fue superior al del propio faraón, especialmente en el caso de los cleros principales como el del dios Amón, que producían y consumían grandes cantidades de cerveza destinadas a ofrendas y ritos.

Borracheras, resacas y asesinatos

Pero aparte de su uso cotidiano, medicinal y ritual, la cerveza tenía evidentemente un componente lúdico. En las ciudades egipcias proliferaban las “casas de la cerveza”, tabernas donde se bebía sin medida y por el placer de hacerlo. Al ser una bebida fermentada de forma natural, la cerveza tendía a ganar graduación rápidamente a medida que los azúcares se convertían en alcohol y era muy fácil emborracharse. La resaca ya era bien conocida en aquel entonces, así como remedios naturales de dudosa eficacia, como colocarse un collar de laurel alrededor del cuello.

La cerveza se empleaba también como método de pago para los maestros o escribas, pero a juzgar por algunos textos que nos han llegado, a veces el pagador no era del todo honesto y se quedaba una parte para su propio deleite, provocando las quejas de sus maestros a los que no solo se les escatimaba parte de su sueldo sino que también tenían que lidiar con alumnos borrachos.

Aparte de su uso cotidiano, medicinal y ritual, la cerveza tenía evidentemente un componente lúdico. Las borracheras y la resaca eran ya un problema habitual en el antiguo Egipto.

La medicina egipcia solía usar el extracto de plantas adormideras como la mandrágora o la amapola, que mezcladas con la cerveza en grandes cantidades podían tener efectos estupefacientes e incluso venenosos.

Cerveza para todos los gustos

Había cervezas dulces y saladas, más o menos densas -algunas incluso tan espesas como una crema- y con una amplia gama de sabores según las hierbas o frutos usados. Existía la cerveza del pueblo, turbia y espesa, y cervezas de gran calidad, filtradas y aromatizadas. Los propietarios de grandes explotaciones elaboraban sus propias “marcas”, sellando las ánforas con jeroglíficos que indicaban la calidad y procedencia.

Así como en la cultura grecorromana la bebida por excelencia era el vino, la cerveza era su equivalente en Oriente y, al contrario que este, era consumida por toda la población. Tanto fue así que, aun después de la llegada del Islam, siguió siendo una bebida muy popular: hoy en día es frecuente encontrar cerveza de este tipo en países islámicos donde está prohibido el consumo de alcohol, con sabores añadidos como melocotón o fresa.

Fuente: cocinayvino.com