Las teorías y secretos que rodean al Santo Grial

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La mayor parte de las leyendas surgidas en la Edad Media entre los siglos 7 y 8 se sitúan en la época de las cruzadas y tienen como protagonista al Santo Grial. Aunque esté generalmente aceptado como un mito y su búsqueda todavía no haya dado resultados, la expectación y teorías peregrinas alrededor del mismo aumentan con el tiempo.

El Santo Grial es la reliquia más preciada y deseada de la cristiandad. Su búsqueda ha obsesionado a cazadores de reliquias durante milenios y hoy en día el paradero de la copa en la que, según la leyenda, Jesús bebió en la Última Cena con sus discípulos (y en la que José de Arimatea recogió la sangre de Cristo cuando este fue crucificado) continúa siendo uno de los misterios más intrigantes.

¿Cuál es el verdadero?

Hay varios candidatos. En particular, dos destacan sobre el resto. En primer lugar, el Santo Cáliz, conservado en un relicario espectacular en la catedral de Valencia. La propia web del templo afirma: “Tanto por los datos arqueológicos como por el testimonio de la tradición y los documentos que se poseen, es completamente verosímil que este hermoso vaso estuviera en las manos del Señor en la víspera de su Pasión”.

El otro pretendiente es el Sacro Patino, este cuenco hexagonal de color verde brillante (tradicionalmente se creía tallado de esmeralda) fue considerado durante un tiempo el verdadero Grial y hoy hay quien estima que más bien se trata de una copia del mismo.

Un problema que, como muchos seguidores de Indiana Jones sabrán, es determinante: ninguno parece una copa de la que un judío pobre del año 32 A.D. bebería con sus compañeros.

La Biblia no menciona el Grial

Hay que aclarar que ni la Biblia ni ninguno de los textos apócrifos mencionan al Santo Grial. La primera referencia que se conoce data de unos 1.100 años después de Cristo. Se trata de la ficción épica ‘Perceval o el cuento del Grial’, escrito por Chrétien de Troyes y publicado en 1176. En aquella ocasión, el Grial no era más que una roca caída del cielo y no fue hasta finales del siglo XII cuando otro poeta francés, Robert de Boron, lo describió como la copa de la Última Cena.

Fue así cómo se unió el concepto de ‘grial’ con la copa descrita por San Mateo (26: 27-29): «Del mismo modo, tomó el cáliz y se lo dio a sus discípulos diciendo: ‘Tomad y bebed todos de él…». Pero, la idea de una copa relacionada con la Eucaristía, que apareció en la crucifixión y que otorga propiedades sobrenaturales parece ser la invención de un poeta, que luego sería adaptada a las aventuras del Rey Arturo en el siglo XIII.

Las leyendas sostienen que podría estar en Glastonbury, Inglaterra, junto a un río donde la sangre fluye roja, o escondido por los templarios durante las Cruzadas o incluso en León, donde aseguran haber descubierto lo que los Monty Python en ‘Los caballeros de la mesa cuadrada’ no pudieron.

Los cruzados del siglo XXI

Este mismo año, un anticuario inglés ha ofrecido una recompensa de un 1.180.000 euros a quien encuentre la reliquia. Se piensa que el Grial lleva más de mil años en la Basílica de San Isidoro, y está dispuesta a invitar al citado anticuario para que lo vea.

No es la copa de un humilde carpintero

No es el caso del historiador y escritor inglés Grigor Fedan, quien ha asegurado que desde el inicio del cristianismo el concepto del Santo Grial se ha malinterpretado y que, como si se tratase de Tom Hanks en ‘El Código Da Vinci’, él solo ha resuelto el enigma.

Su teoría es la siguiente: en vez de ser una humilde copa de un carpintero, el Grial es en realidad el único evangelio escrito por el hijo de Dios. “La copa es solo un símbolo para las enseñanzas reales de Jesús”, asegura a ‘The Express’. Se llamó así, afirma, con el objetivo de evitar la persecución que sufrían los cristianos en aquel momento.

Fedan cree que en un primer momento se escondió en la Biblioteca de Alejandría, en Egipto, anticipándose al ataque de las fuerzas del Papa en el siglo IV D.C., fue trasladado a una localización secreta en las montañas de Tibesti, las más grandes del Sáhara, en Chad. Fedan cree que los templaros hicieron copias del Evangelio y que las ocultaron antes de que la orden fuese disuelta en el siglo XIV.

“Quizás haya un ejemplar enterrado bajo Rosslyn, en Escocia, y los masones podrían tener otra copia”, asegura. Es una pequeña capilla a 15 kilómetros de Edimburgo, que, coincidencia o no, apareció en ‘El Código Da Vinci’. “El original, escrito por Jesús, se habría atesorado en algún lugar sagrado, por su valor místico más que práctico”, añade. Como con el Arca de la Alianza o la Lanza del Destino, son hipótesis que estimulan la imaginación, las leyendas y, claro, el movimiento del dinero.

Por Sarah Romero. Periodista de ciencia y redactora de temas de historia