Malas notas en el colegio ¿Qué hago?

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Sean cuales sean los resultados esperados, debemos tomar medidas con tiempo si hemos intuido que nuestros hijos no van bien en la escuela. Si creemos que los resultados no son los esperados puede ser debido a distintas circunstancias.

La importancia de las notas radica en si pueden dar las respuestas sobre si los niños suspenden se deben a su falta de esfuerzo o a su propia capacidad. Por tanto, hemos de ir más allá de los simples números y cuantificaciones. Si creemos que los resultados no son los esperados puede ser debido a distintas circunstancias.

Las causas de las malas notas

Falta de rutina de estudio: Ya apuntábamos anteriormente argumentas tanto a favor como en contra de los deberes y uno de los favorables, hacía referencia a la importancia de generar un hábito de estudio que favorecerá la preparación de los exámenes. Podemos estar más o menos de acuerdo, pero los deberes son fundamentales para aprobar los exámenes y mejorar las calificaciones ya que los contenidos están directamente relacionados.

  • Desmotivación: La desmotivación es uno de los motivos principales del bajo rendimiento y, por ende, de las malas calificaciones. Puede darse por diferentes motivos: dificultades sociales, falta de interés por el colegio, entorno familiar adverso… sea cual sea el motivo debemos detectarlo con tiempo para poder tomar medidas.
  • Falta de comprensión de conceptos: Otra causa de las malas notas es la dificultad de comprensión de determinadas asignaturas, temas o ejercicios puntuales. En muchas ocasiones dentro del ámbito escolar los alumnos prefieren quedarse con las dudas, por miedo a las burlas, a preguntar por ellas y resolverlas.
  • Falta de esfuerzo y sacrificio: Es muy común que nuestros pequeños bajen los brazos cuando algo no les sale bien a la primera. Las nuevas generaciones, acostumbradas a tener todo sin necesidad de esforzarse, tienden a desconcentrarse o perder interés cuando se plantean retos con cierto grado de dificultad.
  • Necesidades educativas especiales: Es posible que nuestro hijo/a tenga algún tipo de necesidad específica y no hayamos caído en la cuenta. Altas capacidades, casos de deficit de atención son más habituales de lo que creemos y si no actuamos, es posible que nos encontremos que resultados negativos. Por ejemplo, los niños con altas capacidades tienden a desmotivarse si no encuentran retos que les apasionen.

¿Qué podemos hacer ante las malas notas?

El desarrollo de habilidades individuales y descubrir la mejor manera de aprender de cada alumno serán claves a la hora de encontrar una evolución positiva a la hora de mejorar los resultados.

Como padres, no debemos caer en errores típicos cuando nos encontramos ante estas situaciones y debemos analizar los puntos anteriores para descubrir su origen. Mantener la calma y buscar soluciones debe ser nuestra meta, no machacar a nuestros hijos.

  • No te alteres: Cuando nos alteramos gritamos a los pequeños por un mal resultado académico y solo empeoramos la situación. Transmitiremos sentimientos negativos y entenderá que le reprochamos que no ha sido capaz de aprobar. Además, estas actitudes harán que se bloqueen y no expresen sus emociones, por lo que no seremos capaces de que nos cuenten el por qué de estos resultados. Escucha y haz preguntas para saber qué ha pasado, siempre de manera positiva. Escucharlos nos ayudará a entender el origen sus malas notas.
  • No exageres ante las malas notas: Son solo eso; números. No actúes como si fuera lo más importante dentro de la educación de tus hijos, son solo el fin de recorrer un camino de 3 meses.
  • Ofrece apoyo afectivo: Invítalo a mejorar juntos para conseguir los objetivos, a trabajar en la próxima evaluación para conseguir los objetivos, demostrarse a sí mismo que es capaz de realizar las cosas que se propone y que estaremos a su lado cuando hay que mejorar las cosas.
  • Motiva el interés por el aprendizaje: Plantea retos conjuntos, despierta su interés en esa asignatura que se resiste con ideas prácticas, recurre a un aprendizaje participativo que fomente las ganas de aprender.
  • Planifica sus horarios: Sabemos que las tardes de nuestros niños están copadas de extraescolares; deportes, inglés, música… y luego los deberes. No los sobrecargues de trabajo y estipula siempre la misma hora para cada actividad.
  • Recurre a personal especializado: Por cuestiones de trabajo o por que llegados a una edad no tenemos la capacidad de poder ayudarlos en el estudio, recurrir a especialistas siempre es una buena solución. La familia debería ser un apoyo emocional más que una ayuda expresa para resolver ejercicios de cara a aprobar.

Por Irene castañares. Lic. en pedagogía

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