¿Qué entienden los psicópatas realmente sobre las emociones?

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¿Qué entienden los psicópatas realmente sobre las emociones?

Describirlos como personas sin sentimientos puede no ser del todo acertado, y además carecen de muchos otros rasgos que podrían caracterizarlos. En este artículo compartimos algunos datos que arrojan las investigaciones sobre los psicópatas.

Cuando escuchas la palabra psicópata, algunas personas aterradoras vienen a la mente. En el extremo, la psicopatía se puede asociar con la tortura, el asesinato y un desprecio absoluto por el bienestar de los demás.

¿Qué es la psicopatía?

Es una condición caracterizada por la ausencia de empatía y la mitigación de otros estados afectivos. La insensibilidad, el desapego y la falta de empatía permiten a los psicópatas ser altamente manipuladores. Sin embargo, la psicopatía es uno de los trastornos más difíciles de detectar.

Los psicópatas pueden parecer normales, incluso encantadores. Por debajo, carecen de cualquier semblanza de conciencia. Su naturaleza antisocial los inclina a menudo (pero de ninguna manera podemos afirmar que siempre) hacia la criminalidad.

Los psicópatas provocan la fascinación popular y la angustia clínica: la psicopatía adulta es en gran medida resistente al tratamiento, aunque existen programas para tratar a los jóvenes insensibles y no emocionales con la esperanza de evitar que maduren y se conviertan en psicópatas.

La anatomía cerebral, la genética y el entorno de una persona pueden contribuir al desarrollo de rasgos psicopáticos. Para obtener más información sobre las causas, los síntomas y los tratamientos del llamado trastorno de personalidad antisocial, consulta nuestro Diccionario de diagnóstico.

Las señales de un psicópata

La psicopatía es un trastorno que tiene un espectro y se puede diagnosticar utilizando la lista de verificación de 20 elementos de psicopatía de Hare. La medida para la psicopatía clínica es una puntuación de 30 o superior; Ted Bundy el asesino en serie obtuvo 39.

La versión revisada de la lista de verificación incluye las siguientes características:

  • Falta de sinceridad/encanto superficial
  • Sentido grandioso de la autoestima
  • Necesidad de estimulación/tendencia al aburrimiento
  • Mentiras patológicas
  • Estafador / manipulador
  • Falta de culpa
  • Efecto superficial (es decir, respuestas emocionales reducidas)
  • Insensibilidad / antipatía
  • Estilo de vida parasitario
  • Controles pobres de comportamiento
  • Comportamiento sexual promiscuo
  • Problemas tempranos de conducta
  • Falta de objetivos realistas a largo plazo
  • Impulsividad
  • Irresponsabilidad
  • No aceptar la responsabilidad de las propias acciones
  • Muchas relaciones matrimoniales a corto plazo
  • Delincuencia juvenil
  • Revocación de la libertad condicional (de prisión)
  • Versatilidad criminal (es decir, comete diversos tipos de delitos)

¿A qué se debe la falta de empatía?

Una posibilidad es que tengan poca conciencia emocional. En otras palabras, podrían no mostrar empatía simplemente porque no reconocen ni prestan atención a cómo se sienten los demás; es decir, es posible que realmente no sepan, conozcan o comprendan las emociones de los demás. Pero otra posibilidad es que realmente no les importe. En otras palabras, pueden ser muy conscientes de que otra persona está sufriendo, pero simplemente no sienten el deseo de ayudarla (y quizás lo disfruten).

En estudios recientes, se ha intentado responder a esta pregunta midiendo tanto la conciencia emocional como las tendencias psicopáticas en los mismos individuos. Esto permitió probar si los puntajes más altos de psicopatía se asociaban con puntajes más bajos de conciencia emocional, o si los individuos con psicopatía alta eran tan conscientes de las emociones como cualquier persona.

¿Qué se ha encontrado?

Como suele ser el caso en la investigación, la respuesta no fue un simple “sí” o “no”. En cambio, como se explica a continuación, parecía depender de si un individuo experimentó maltrato infantil, como abuso o negligencia.

Algunos rasgos psicopáticos parecen indicar una alta conciencia emocional, mientras que otros sugieren una baja conciencia emocional. Por ejemplo, algunos psicópatas pueden ser muy encantadores y manipuladores. Esto sugiere que saben cómo se sienten los demás y son buenos para explotar ese conocimiento en su propio beneficio. Estos “psicópatas exitosos” también pueden lograr posiciones de liderazgo corporativo que requieren buenas habilidades sociales y emocionales.

Por otro lado, muchos psicópatas tienen problemas para prestar atención a cosas que no son útiles para alcanzar sus propios objetivos egoístas, no son conscientes de las emociones de los demás debido a la falta de atención. Los psicópatas también muestran otros rasgos relacionados con la baja conciencia emocional, como la impulsividad y falta de pensamiento reflexivo.

Pero también existe una tercera posibilidad: que algunos tipos de psicopatía se asocien con una baja conciencia emocional, mientras que otros no. Aunque los psicólogos solo distinguen dos tipos: la psicopatía “primaria” y la “secundaria”. La diferencia entre estos dos tipos de psicopatía está en cómo se adquirieron los rasgos de una persona.

Psicopatía primaria versus secundaria

Las personas con psicopatía primaria pueden haber “nacido así”. Es decir, pueden tener genes que promueven rasgos psicopáticos, y ningún evento específico puede haber causado que empiecen a actuar de esa manera.

Por el contrario, la psicopatía secundaria surge por un trauma infantil, como el abuso/negligencia. En otras palabras, las tendencias psicopáticas en tales individuos pueden desarrollarse en respuesta a eventos traumáticos como mecanismo de afrontamiento.

Para ser claros, la gran mayoría de las personas que experimentan traumas infantiles no se convierten en psicópatas, pero esto parece suceder en ocasiones.

Las personas con psicopatía primaria y secundaria también muestran importantes diferencias de comportamiento. Por ejemplo, las personas con psicopatía primaria tienden a ser más exitosas socialmente, engañosas, despiadadas y manipuladoras, y sus respuestas emocionales parecen amortiguadas. Por el contrario, las personas con psicopatía secundaria pueden experimentar emociones negativas intensas (por ejemplo, ira, frustración), muestran una mayor asunción de riesgos, impulsividad, pensamiento a corto plazo y comportamiento criminal antisocial/violento, y a menudo terminan en prisión. Al considerar estas diferencias, se podría pensar que la psicopatía secundaria es más probable que implique una baja conciencia emocional.

Para examinar esta posibilidad, un estudio recopiló información sobre si los individuos habían sufrido maltrato infantil, si sentían emociones negativas intensas y si mostraban otros comportamientos consistentes con la psicopatía primaria frente a la secundaria.

El papel del abuso y la negligencia infantil

Se ha demostrado que la conciencia emocional era menor en personas con tendencias psicopáticas más fuertes, pero solo si habían experimentado abuso/negligencia infantil. Este y otros resultados sugirieron que la conciencia emocional solo era menor en aquellos con psicopatía secundaria. En contraste, muchas personas con psicopatía primaria (es decir, psicopatía alta sin trauma infantil) aún mostraban altos niveles de conciencia emocional.

Estos resultados ayudan a dar sentido a ciertos aspectos de la psicopatía que pueden parecer contradictorios. Por ejemplo, podríamos preguntarnos cómo un psicópata puede ser hábil para manipular las emociones de los demás, pero también ser inconsciente de esas emociones. Nuestro estudio sugiere que ambas cosas probablemente no sean ciertas para un solo psicópata y que el tipo específico de psicopatía es importante. Un tipo de psicópata puede tener una alta conciencia emocional, y esto puede ayudarlos a “manipular despiadadamente su camino hacia la cima” en posiciones corporativas a través del encanto y el engaño (psicopatía primaria). Otro tipo de psicópata puede tener baja conciencia emocional, actuar sobre sus propias emociones sin reflexionar sobre ellas y tomar decisiones arriesgadas/impulsivas que los llevan a la cárcel (psicopatía secundaria).

Existen otros trabajos que resaltan las formas en que la baja conciencia emocional en la psicopatía secundaria podría resultar de los procesos de aprendizaje temprano. Si un niño se queda solo todo el día (negligencia de los padres), o si con mayor frecuencia observa enojo y siente miedo/vergüenza (en el contexto del abuso), se esperaría que tuviera problemas para comprender las emociones. Esto se debe a que simplemente no podrían ver y experimentar una gama suficientemente amplia de emociones en ellos mismos y en los demás de las que aprender.

En apoyo de esta idea, en un estudio previo se mostró específicamente que la conciencia emocional era menor en las personas que habían experimentado abuso/negligencia. En este sentido, podríamos incluso ganar un poco de empatía por las personas con psicopatía secundaria, ya que sus rasgos indeseables pueden provenir en gran medida de la “mala suerte” con la mala crianza de los hijos y la falta de oportunidades para el aprendizaje social/emocional.

Es importante notar que este fue un estudio único y que reclutó participantes voluntarios de una universidad. Aunque algunos tubieron puntajes altos de psicopatía, esto es diferente a estudiar prisioneros u hombres de negocios despiadados. Se necesita ivestigar más para asegurarnos de que veamos el mismo patrón al estudiar a tales individuos.

Dicho esto, es útil ver cómo el rompecabezas de la psicopatía, la empatía y la conciencia emocional pueden encajar y cómo el maltrato infantil puede conducir a estos patrones peligrosos de comportamiento. Explorar formas de mejorar la conciencia emocional en individuos con psicopatía secundaria, como se hace en algunas psicoterapias, también puede ser importante a medida que buscamos formas de minimizar su impacto negativo. •

Por Ryan Smith. Dr. en psicología

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