¿Cómo saber cuándo desconfiar de alguien?

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Tu intuición te puede ayudar a la hora de saber de quién puedes fiarte y de quién no. Sin embargo, hay una serie de claves que te ayudarán a guiarte para tener en cuenta cuándo desconfiar de una persona.

En ocasiones ese filtro nos falla y dejamos cruzar las puertas de nuestro corazón a la persona menos indicada, a quien lo deja todo revuelto y nos roba lo más preciado: la confianza. En ocasiones nos llevamos más de una decepción.

Por lo que es muy importante que atendamos una serie de dinámicas psicológicas que nos pueden revelar qué personalidad no es sincera. Existen rasgos y comportamientos que indican qué figura no es conveniente incluir en nuestra vida. Lo analizamos.

Aspectos clave

Nadie lleva un cartel en el rostro avisando de que no es de fiar. Es más, la propia persona no es consciente de que su amistad, relación y afecto tiene condiciones. Los hombres y mujeres definidos por el egoísmo suelen tener una visión de sí mismos bastante positiva y no logran darse cuenta de que no son confiables.

Eso hace que lleguen a nuestra vida siendo plenamente convincentes. Son amables, cautivadores, fáciles en el trato casi siempre y nadie podría intuir que tras esas bellas fachadas, hay intereses ocultos y que a la mínima nos pueden traicionar.

Por tanto, a la hora de saber cuándo desconfiar de alguien es importante no darlo todo por sentado, porque las apariencias engañan. Estas son las claves en las que deberíamos fijarnos.

Hablan en exceso de sí mismos

Todos conocemos a esas personas que se la pasan hablando de ellos mismos. Bien es cierto que cada cual tiene derecho a compartir con los demás anécdotas y pensamientos. Sin embargo, nadie logra construir un vínculo social significativo si no deja espacio a quien tiene en frente.

Desconfía si no te preguntan cómo ha ido tu día. Pon distancia si no recuerdan lo que explicas, si no dan importancia a tus preocupaciones, vivencias, emociones. Plantéate dejar esa relación si sientes que a su lado no eres nadie.

Lo que dicen es lo opuesto a lo que hacen

Si te preguntas cómo saber cuándo desconfiar de alguien fíjate en qué dicen, qué valores defienden, qué expresan y qué te cuentan sobre ellos mismos. Ya que en esta sociedad abundan las personalidades de doble cara, es decir, las que hacen lo opuesto a lo que defienden o expresan.

Son las que te venden su increíble bondad, las que te explican cuánto han hecho por sus amigos y familia y, sin embargo, a la hora de la verdad, nunca están cuando se les necesita.

Te quieren, te admiran y te necesitan: pero solo saben pedirte cosas

Cualquier amistad, como cualquier relación de pareja, se edifica a través del dar y recibir a partes iguales. Pero, hay personas que solo saben pedir, lo hacen a diario y de las maneras más sofisticadas posibles. Se valen de expresiones como “ya sabes cuánto te quiero y por eso solo puedo esto a ti, porque eres la persona en quien más confío”. Cuando estas dinámicas chantajistas se convierten en una constante, es bueno replantearse con urgencia esa relación.

Cuidado con quien critica en exceso a otros

Si te preguntas cómo saber cuándo desconfiar de alguien ten en cuenta el factor de la crítica. Hay personas que adoran practicar esa crítica destructiva con nosotros a modo de complicidad. Nos cuentan lo que hacen unos y otros, cosifican a compañeros de trabajo, nos explican lo que hacen algunos de sus amigos, vecinos y familiares.

Estudios como los realizados en la Universidad de Michigan-Dearborn indican que las personas que usan esa crítica destructiva de los demás, evidencian relaciones interpersonales muy pobres. No son de fiar y lo más probable, es que también nos critiquen a nosotros a nuestras espaldas.

Debemos valorar cómo nos hacen sentir

Tan fácil como eso. Siempre es importante valorar cómo nos hace sentir esa persona que conocimos. Hay quien logra que nos sintamos muy bien desde el primer instante. Pero, hay otras figuras con quienes todo son altibajos. Hoy parecen cercanos y amables y mañana demuestran distancia ni se acuerdan de nosotros. La consistencia en el carácter y esa conexión emocional que confiere calma y no inestabilidad es otra variable a tener en cuenta. Así, la confianza debe ganarse y esa dimensión lleva tiempo y trabajo.

Seamos prudentes, pero no abandonemos nunca la esperanza: las buenas personas existen y hacen más hermosa la vida cuando damos con ellas.

Por Ángel Rull. Psicólogo

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