Estas son las 3 deficiencias nutricionales más comunes

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La falta de hierro, o de yodo o de vitamina B12 son algunas de las carencias más comunes en la población, derivadas de una alimentación inadecuada, que desencadenan muchos problemas de salud.

La OMS alerta que 6 de cada 10 muertes están relacionadas con la alimentación y, además, han aumentado considerablemente el número de intolerancias, alergias y problemas derivados de una alimentación inadecuada.

Las deficiencias nutricionales acarrean riesgos para la salud, el mundo se enfrenta a una doble carga de malnutrición que incluye tanto la desnutrición como la alimentación excesiva y el sobrepeso.

¿Por qué estamos malnutridos?

Según la OMS, la producción de alimentos procesados, la rápida urbanización y el cambio en los estilos de vida han dado lugar a un cambio en los hábitos alimentarios. Actualmente, las personas consumen más alimentos hipercalóricos, grasas, azúcares libres y sal/sodio. Por otra parte, muchas personas no comen suficientes frutas, verduras y fibra dietética como, por ejemplo, cereales integrales.

Carencias nutricionales más prevalentes

Algunas de las deficiencias nutricionales son muy prevalentes entre la población, incrementando el riesgo de enfermedades y muertes. Veamos cuáles son:

  • Hierro: Según la OMS, cerca del 33% de las mujeres en edad fértil y el 42% de los niños sufren falta de hierro, que desemboca en la anemia, siendo uno de los desórdenes alimentarios más prevalentes en el mundo. Un dato alarmante si tenemos en cuenta que este mineral interviene en numerosos procesos metabólicos, especialmente la formación de la hemoglobina o la síntesis del ADN. Su déficit conlleva síntomas como cansancio, dolor en el pecho, debilidad o dificultad para respirar, entre otros. Pero se puede arreglar consumiendo carnes rojas y de ave, vegetales de hoja verde, cereales, mariscos o frutas secas.
  • Vitamina A: Participa en numerosos procesos corporales, como el mantenimiento de la piel y las mucosas o el crecimiento celular, siendo especialmente importante para la salud visual, sobre todo la nocturna. A la hora de restituir los valores de dicha vitamina, la alimentos se erigen la alternativa más saludable, especialmente los de origen animal, como el aceite de hígado de bacalao, el congrio, el salmón, los lácteos o el huevo, los cereales integrales; los vegetales de hoja verde oscuro y las frutas, como el mango o el melón.
  • Yodo: La OMS advierte que 50 millones de personas en el mundo sufren deficiencia de este mineral y 2.000 están en riesgo de padecerla. Son datos preocupantes, por cuanto este oligoelemento es fundamental al intervenir en la mayor parte de las funciones que desarrollan los órganos corporales, así como en la formación de las glándulas tiroideas o el desarrollo del sistema nervioso y el cerebro. Su deficiencia conlleva la aparición de bocio o crecimiento anormal de la glándula tiroidea o hipotiroidismo. En el caso de las mujeres embarazadas, adquiere más relevancia, pues niveles bajos pueden conllevar el deterioro de la función mental, malformaciones congénitas, retrasos en el crecimiento o en el desarrollo psicomotor. No obstante, es posible reponer los niveles de este mineral con la ayuda de los alimentos, en particular con los provenientes del mar -algas, bacalao, mero, ostras, almejas, entre otros-, los cereales, las verduras como las espinacas o las judías verdes, o las frutas como los arándanos y las fresas.
  • Vitamina D: Es fundamental para el metabolismo del calcio y, por lo tanto, para la correcta formación de los huesos y el mantenimiento de su salud. Aunque se produce tras exponernos al sol, por lo que también se la conoce como la vitamina del sol, no es suficiente, debiendo recurrir al aporte alimenticio. Los pescados, los lácteos, los huevos y los cereales son los mayores proveedores de dicha vitamina.
  • Vitamina B12: También conocida como cobalamina, interviene en procesos de gran importancia como el funcionamiento del sistema nervioso y el cerebro o en el metabolismo de los glúcidos y los ácidos grasos. Se encuentra principalmente en los alimentos de origen animal, por ello quienes siguen dietas vegetarianas están más expuestos a sufrir el déficit. No obstante, entre el resto de la población los niveles también son escuetos. Posiblemente, la causa estriba en el organismo tiene más dificultad para metabolizarla, pues necesita de la ayuda de «una proteína especial llamada factor intrínseco, que es secretada por células en el estómago», tal y como apunta la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. •

Por Andrea Iriondo. Nutricionista

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